5 argumentos imbatibles para combatir el miedo a volar

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Publicado en Emarketing y Reputación online Jueves, 26 Enero 2012 00:00

Todos sabemos eso de que el avión es el medio de transporte más seguro. Pero resulta que muchas veces, nuestro miedo “no se entera”.

Sin rodeos, dejo una lista de argumentos imbatibles para aprender a controlar y minimizar nuestro miedo a volar, hasta encauzarlos en su justa medida:

Argumento número 1

“Mueren mas pilotos en accidentes de coche que en tragedias aéreas”

Y aquí, la estadística, de un modo irrefutable está de nuestro lado. John Stapp fue un famoso coronel norteamericano, sobre todo famoso por realizar experimentos sobre los efectos de las fuerzas de aceleración en seres humanos. Stapp fue un impulsor de mejoras en la seguridad tanto para desplazarse en aviones como en coche. Pero luego de conocer un informe estadístico que sustentaba nuestro argumento 2, tuvo que orientar toda su energía a mejorar la seguridad en coches, hasta contribuir con su incansable impulso a que se implementara la ley de obligatoriedad en la utilización del cinturón de seguridad en coches en 1966. Claro que no es la idea del post alimentar el miedo a viajar en coche, sino simplemente repensar nuestro miedo y situarlo en parámetros que lo hagan más racional.

Argumento número 2

“tras el 11-S murió más gente como consecuencia de los accidentes de tráfico provocados por no querer ir en avión que en los propios atentados.”.

La frase la pueden leer en éste artículo que recomiendo leer, acerca de “todo lo que no hay que saber“. Si la excusa de volar es el supuesto ataque terrorista, más que temer el tomar un avión, o subirnos al metro de París, deberíamos plantearnos un buen tratamiento para la paranoia. O pensar que el riesgo de morir de un ataque al corazón debido a la dieta en comida chatarra en nuestras ciudades y vida moderna es mucho más temible (estadísticamente hablando) que un vuelo en avión.

Argumento número 3

“Escuchar el relato de alguien que tuvo algún percance en un vuelo es mucho más “entretenido” que escuchar millones de relatos de gente que en un vuelo no les pasó nada”

En cientos de conversaciones nos cruzaremos con gente que viaja mucho (o poco, o nada) en aviones. Y tal vez entre tantos, haya alguna mala experiencia que contar, especialmente de turbulencias (que ya veremos que tampoco hay que temer). Resulta que  esa mala experiencia es una entre muchos viajes, o insignificante en términos estadísticos. Si alguien nos cuenta de un conocido que le pasó algo, está desestimando una abrumadora mayoría de gente que viajó en avión que (como en la inmensa mayoría de los casos) no tiene nada peor que contar de un vuelo que alguna demora tediosa por retraso en algún aeropuerto, una anécdota por cierto bastante aburrida. No hay que escuchar historias de gente a la que le pasó algo en vuelo como si fuera una ley, o al menos tener claro, que son sólo solitarias anécdotas o situaciones en un mundo donde millones de personas que viajan en avión, tienen pocas historias interesantes que contar.

Argumento 4.

“La realidad básica es que los peligros que producen miedo a la gente y los peligros que matan a la gente son muy diferentes” (Peter Sandman, un experto en evaluación de riesgos)

El miedo racional o no, siempre se manifiesta con más ímpetu hacia aquello que aparenta ser más espantoso. O traducido. Nuestro miedo nos engaña en situaciones que se nos presentan de un modo subjetivo, como potencialmenente “estremecedoras”, acrecentando nuestro nerviosismo sin ningún sustento lógico. Porque es sabido que a miles de personas le aterroriza más el viajar en avión, que el hacerlo en un coche, sólo por dar un ejemplo. En nuestra escala de miedos, tal vez un vuelo en avión representa un riesgo desproporcionado. Entonces ¿por qué razón nos produce mayor miedo un supuesto riesgo que terminamos sobredimensionando?. Una probable respuesta la tieneSteven Levitt, un economista reconocido que en una de sus argumentaciones indaga sobre los factores que acrecientan la percepción del miedo, asociándolos a las situaciones que aparentan ser más impactantes, o en las que no tendremos modo de controlarla porque provienen de factores a los que somos ajenos. El miedo muchas veces es el resultado de una evaluación a ciegas de nuestro riesgo, un riesgo que no queremos ver en su justa dimensión, porque asociamos erróneamente un hecho (el volar) con un riesgo sobredimensionado y desproporcionado, acentuado por la impresión de que pasaríamos por una supuesta situación espantosa en caso de que sucediera algo. Tal vez entender la mecánica de la percepción del miedo nos ayude a aprender  a moderarlo. Así que deberíamos tomar nota y recordar, que nuestro miedo, no está precisamente relacionado con el riesgo real, sino con nuestra errónea evaluación del riesgo.

Argumento 5

“Los pilotos no entienden por qué tantas personas tienen miedo a las turbulencias. Es casi imposible que una turbulencia haga que un avión se estrelle. Evitamos las turbulencias no porque temamos que arranquen un ala al avión, sino porque son molestas” (fuente)

Si hay una turbulencia, no hay que temer. Las turbulencias que se viven arriba de un avión son simplemente eso, “molestias en vuelo”. Hay distintos tipo de turbulencias, y si bien un avión está diseñado para soportar turbulencias de tipo 3, en un vuelo normal sólo se pasan por turbulencias de tipo 1 o 2. Entonces, si un vuelo entra en zona de turbulencia, será un vuelo molesto. Si un vuelo entra en zona de turbulencia, probablemente el problema será dormir cómodamente, o comer según los cronogramas del vuelo, que se verán alterados. Pero todos los aviones están preparados para turbulencias, así cómo también están diseñados para soportar rayos. De hecho, el impacto con rayos ocurre con mucho mayor frecuencia que la que creemos. Se estima que la flota comercial de Estados Unidos recibe el impacto de un rayo al año por avión, ésto, sin consecuencias graves. De hecho, el último caso registrado de un accidente grave por rayo fue en el año 1967, y desde entonces, las condiciones de seguridad en aeronaves ha mejorado mucho. Ante el impacto de un rayo lo más probable es que lleguemos a notar un flash brillante, no más que eso, y es que el rayo se direcciona alrededor del exterior del avión, tal como sucedería en un coche, sin causar ningún tipo de problemas en una abrumadora mayoría de los casos.

Fuente: viajes.101lugaresincreibles.com

Modificado por última vez en Martes, 15 Enero 2013 14:59

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