Las empresas adaptan sus estrategias de marketing para enfrentar a un consumidor proactivo, participativo, dinámico y exigente.

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Publicado en Emarketing y Reputación online Miércoles, 25 Julio 2012 00:00

No nos engañemos, la marca son las personas y la propiedad, del consumidor ¡qué paradoja!. Publicistas, expertos de marketing, equipos integrados de trabajo de las grandes marcas y prosumidores independientes en proceso de construcción permanente de una reputación online, observamos con estupor cómo, la gestión de las crisis, sus efectos derivados y las áreas implicadas, condicionan totalmente, el proceso de construcción de vínculos entre las marcas y sus clientes.

Todo ha cambiado, atrás quedaron los tiempos en los que la emisión del mensaje corporativo era el único desafío. Hoy, el consumidor es proactivo, dinámico, participativo, exige ser parte de la construcción de las marcas con las que se vincula y exige por lo tanto, el establecimiento de un sistema basado en el beneficio muto.

Todas y cada una de las personas y profesionales que interactuamos a través de sitios Web y perfiles sociales, somos marcas entregando respuestas a clientes objetivos. Todos somos consumidores ávidos y productores segmentados, las marcas comienzan en el individuo que las realiza desde su naturaleza de experto, el crecimiento por el contrario, requiere de la integración del talento individual en una comunidad complementaria.

Las marcas somos todos nosotros pero, la gestión de nuestra marca no está exclusivamente en nuestras manos o quizá de una forma indirecta, sí aunque  desde una perspectiva muy “nuevo modelo”.

Se dice hoy, que son los consumidores los que aprueban o rechazan las acciones de las marcas. Siempre manteniendo la cordura y el foco en el crecimiento y la calidad, así es pero de qué depende contar con el beneplácito y la fidelidad de los clientes hoy.

Básicamente, de la capacidad de la marca para olvidar sus resultados comerciales y centrarse en la construcción de una influencia online, sólo así, se genera la confianza mutua que permite el crecimiento.

De lo que no cabe ninguna duda es que si aceptamos como válidas las corrientes que defienden el marketing influencial como uno de las variables más eficientes de la mercadotecnia actual, no podemos negar el hecho que; contar con la confianza de nuestros clientes y colegas, es indispensable para ser “influyente”. Las marcas las construimos a golpe de clic con cada acción que realizamos en pos de un desarrollo profesional y social, la propiedad de nuestras marcas la delegamos (ejercicio indispensable para la construcción de confianza) en el consumidor actual, quien nos va dando las claves para seguir creciendo a través de la superación, la constancia y el aprendizaje permanente.

Una paradoja que nos permite acercarnos más a la relación indivisible que existe entre los valores y la ética que proyectemos en nuestras ideas de negocio y la acogida por parte de las “emociones” de nuestros clientes.

Si buscamos llegar al punto exacto donde se desata la confianza no podemos alejarnos de una realidad innegable; las marcas nos debemos a un colectivo interesado por lo que hacemos, a medida que se va construyendo la relación, ellos comienzan a demandar innovación.

La clave para extraer la fortaleza de la paradoja actual, donde las marcas las construimos cada uno de nosotros mientras son propiedad del consumidor, radica en darnos cuenta que nuestro principal objetivo es identificar ¿ qué puedo hacer por los demás? ¡Un gran desafío y mucho, mucho, trabajo!

Fuente: puromarketing.com

Modificado por última vez en Viernes, 27 Julio 2012 15:55