Aprendí a vivir, viajar y disfrutar "slow"

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Publicado en Noticias de turismo Lunes, 23 Enero 2017 20:28
Berrugas, San Onofre - Sucre Berrugas, San Onofre - Sucre

¿Por qué siempre andamos deprisa? nunca tenemos tiempo para disfrutar de las cosas simples que la vida te puede ofrecer, respirar aire puro, darse cuenta de aquel hermoso balcón, mirar un atardecer, sentir la arena en los pies; son detalles que hemos dejado pasar por alto.

No hay nada más placentero que poder irse un puente festivo para algún lugar a conocer su cultura, su gastronomía, sus expresiones culturales, vivir la magia de sus paisajes, enamorarse de la vida y de las emociones que pueden recrearse de una manera diferente, olvidarse de la vida agitada en la ciudad, de los recibos, de las deudas, del trabajo, dedicarse a ver y disfrutar experiencias que siempre quedaran en el disco duro de tu cerebro.

Aunque algunos prefieran la vida de la ciudad, lo cierto es que para una pausa muchas personas preferimos el turismo rural, empaparse de nuevas culturas, buscar la manera de vivir el viaje más profundamente. Es intentar conocer a fondo un lugar, centrarse más en la calidad que en la cantidad, y conectar con la gente, con lo que ellos llaman su hogar. Decidí entonces que debía vivir una experiencia slow travel.

Slow es una corriente nacida en los años ochenta, como reacción a la vida agitada, inicialmente estaba enfocado a la alimentación haciendo frente a las comidas rápidas y vivir una experiencia de disfrutar de un buen plato de comida, un postre, un cóctel y descubrir sabores. Vivir a prisa pronto cambió por completo el objetivo de pasear, todo se relegó a mirar el paisaje a través de la ventana de un carro y cronometrar las visitas a los sitios turísticos. Ante ello surgió el "slow travel", su objetivo: integrarse en el lugar de destino, entrar en comunicación con sus habitantes y ser parte de sus costumbres.

En mi experiencia, crecí en un sitio donde se puede decir que es un paraíso mágico y nunca tuve la oportunidad de sumergirme en los placeres de su cultura, su gente y su gastronomía, incluyendo todos los sitios que para muchos son vistos como una maravilla; me di cuenta de ello cuando dejé de vivir en ese lugar de historias, mitos y leyendas y empecé a vivir deprisa.

Hace unas semanas, sentada frente al mar pude darme cuenta de lo hermoso que es San Onofre, Sucre y de todo lo que me había perdido por vivir corriendo, logre ganar crecimiento personal, sumergirse en nuevas experiencias, usar los viajes para ponerme a prueba y convertirlos en recuerdos y experiencias. Compartir con nativos conocer sus leyendas y mitos, que son muchas y realmente sorprendentes, quedarme hasta tarde escuchando las historias de mi pueblo, algunos reales, otros casi que fantásticos que hasta la propia J. K. Rowling, autora de Harry Potter, quedaría sorprendida con la imaginación de la gente de mi terruño, es una experiencia que vale la pena vivir.

En mis tantos años de vida aún no conocía que era disfrutar de las costumbres de mi pueblo, decidí bajarme del carro y conocer de verdad a ese hermoso paraíso, sus playas, su gente, su comida, su cultura y hasta ¿por qué no? dejar de ser una turista en mi propia tierra y convertirme en una verdadera San Onofrina.

Sentada en la terraza de mi casa conversando y escuchando esas historias inverosímiles, pude entender que el ingenio de mis coterráneos es enorme y que hace muchos años para poder “meter” contrabando se inventaron la leyenda del caballo sin cabeza, un señor comerciante cualquier día decidió disfrazarse de caballo sin cabeza junto con otra persona, paseando por las calles mas oscuras del pueblo asustando a borrachos e incautos, pronto empezó a regarse la noticia del espanto que salía todas las noches; conocí la historia de la casa abandonada de los Balseiro, dicen los habitantes del corregimiento de Berrugas, en San Onofre que aún asustan y que la arrocera es más terrorífica. Aprendí que las cosas simples de la vida son gigantes y que las más bellas pueden estar frente a ti y por andar apresuradamente no las ves, o tal vez como yo, no te das cuenta que existen hasta que estas lejos y quieres darle una pausa a tu vida, pero el tiempo no te deja descanso. En este descanso aprendí a vivir.

Aprendí como se prepara una buena sopa con cabezas de pescado fritas, con plátano verde, yuca y ñame, la clave está en revolverla bastante para que quede “espesa”, que los patacones para que queden deliciosos hay que freírlos en el mismo aceite donde fritaron el pescado, que el arroz con coco debe ser con azúcar y un “tantico” de sal, sofreír con la leche de coco y cuando este negrita se le echa más leche de coco y el arroz.

A todos aquellos que viven tan aprisa los invitó a disfrutar de las maravillas de San Onofre, un rinconcito de Colombia ubicado en el departamento de Sucre, a una hora de Sincelejo, un lugar casi que olvidado por muchos, pero recordados por otros. Permítanse vivir una verdadera experiencia "slow" y tener recuerdos memorables en el corazón.

Por: María José Vergara - Revista turismoytecnologia.com

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Modificado por última vez en Miércoles, 25 Enero 2017 20:14

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